Desde el cemento al aire libre se escribió la historia de Fernando Aldana con el hockey de alto nivel. Un sueño hecho realidad que empezó en el Distrito Sudoeste de Rosario y lo llevó a vestir los colores de Perú, el país de origen de sus padres y abuelos, en los recientes Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. “Volver al playón comunitario donde todo comenzó me trae muy buenos recuerdos”, afirma el joven estudiante de arquitectura de la UNR.
El hockey llevó a Fernando desde las calles del barrio Acindar hasta los Juegos Suramericanos, donde representó “con orgullo y felicidad” a la nación de sus padres y abuelos. Si bien la espuma de la competencia internacional ya bajó, él sigue disfrutando todo lo que vivió en ese breve e intenso período.
“Durante los Juegos, todos los días fueron muy emotivos. Todos mis profes del playón me escribieron y me dijeron ‘mirá lo que lograste’. Disfruté al máximo todo. Fue algo emocionante”, cuenta el deportista.
Una historia que empezó en el playón comunitario
Su historia personal está estrechamente ligada a ese espacio municipal que alimentó su sueño deportivo en el hockey. “Arranqué a los siete años, luego de acompañar siempre a mi hermana mayor, que ya jugaba en este lugar y siempre me insistía que practicara. Al principio no quería saber nada porque lo mío era el fútbol, pero un día arranqué a jugar para divertirme, para ver qué tal era, y me gustó”, relata.
Con el paso del tiempo, hizo una prueba y terminó becado por el Club Atlético Provincial mediante el convenio entre la Municipalidad y el club. “Ahí crecí mucho, conocí muchas personas. También jugué y ganamos varios torneos”, añade.
Su camino hacia la selección peruana fue prácticamente al azar. “En 2023 me fui de vacaciones a Lima. Antes de viajar busqué si había clubes de hockey y encontré. El mismo día que llegué me fui a entrenar”, rememora.
De un entrenamiento casual a la selección de Perú
Fue en ese espacio donde se encontró con un grupo de jugadores que, luego de verlo en acción “durante solo diez minutos”, le propusieron jugar para la selección peruana. “Fue todo muy raro porque no entendía nada”, admite, y amplía: “Lo pensé y le di para adelante. Es más, cuando se lo comenté a mis padres se emocionaron porque no lo podían creer. Decidí jugar, además, porque era una forma de reconectar todas nuestras raíces con las suyas”.
En ese punto, Fernando tuvo que superar un escollo: “No tenía documentación peruana en ese momento, por lo cual me puse en campaña e inicié el proceso para obtener el DNI, un trámite que tomó casi un año”.
De ahí en adelante, todo fue sobre rieles. Se fue diez meses a Lima para entrenar en el Centro de Alto Rendimiento y trabajar en un club con chicos de las categorías Sub 8 y Sub 16. Fue a alimentar un sueño llamado Juegos Suramericanos.
El sueño de jugar en casa
“Cuando vi que se hacían en nuestra provincia no lo podía creer. Le dije a mi hermana ‘¿te imaginás jugar acá? Sería hermoso’. Me motivé mucho y quería estar como sea en la lista final. Por eso, cumplir ese sueño fue hermoso porque quería que me vieran mi vieja, mi viejo, mis hermanas y mis amigos. Jugar a nivel internacional, que es lo que yo siempre quise, fue maravilloso. Se me dio todo y justo en mi provincia”, describe con emoción.
Los partidos de hockey se disputaron en la sede Santa Fe. “Por suerte mi familia pudo verme. Todo fue muy lindo. Fue una reconexión con el origen nuestro, donde venimos todos nosotros”, señala.
Y también recuerda lo que significó enfrentar a Argentina. “Cuando jugamos contra Los Leones fue medio chocante. Escuchaba el himno y era raro porque estaba del otro lado de la línea. Por eso siento que lo que soñé con Argentina lo disfruto mucho con Perú”, subraya.
El presente y los sueños que vienen
“Ahora que pasaron los Juegos Suramericanos, la verdad es que volver al playón comunitario donde todo comenzó me trae muy buenos recuerdos”, remarca el joven cuya historia deportiva está conectada al espacio municipal del sudoeste de la ciudad.
Además del hockey, Fernando estudia Arquitectura en la Universidad Nacional de Rosario. En la actualidad, es jugador de la primera de Gimnasia y Esgrima (GER) gracias a una beca y al contacto que hizo un amigo, que posibilitó todo esto.
Sin embargo, su sueño no termina ahí. “Quiero jugar los Panamericanos, que serán nada menos que en Lima el año que viene, y poder recibirme”, concluye este rosarino que representa a Perú.